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Por negarse a seguir cantando, presuntamente mataron a Arturo Rivera, cantante de grupo Reacción de Rosarito
Posted by TERCER SISTEMA
Posted on 14:23
TIJUANA.-La escena parece cotidiana: un grupo norteño toca frente a un puñado de invitados en una fiesta privada. No hay señales de tensión. Sin embargo, en cuestión de segundos, la música se detiene y los disparos imterrumpen el ambiente. En el Salón de Eventos el Roble, Arturo Rivera, cantante del grupo Reacción, interpretaba una melodía con la que cerraba el frstejo. Segundos después caia muerto. El propio cumpleañero lo asesinó porque aoarentemente, se negó a seguir cantando.
El caso no solo conmocionó a la comunidad musical de Baja California, sino que volvió a poner sobre la mesa un patrón cada vez más frecuente en México: la violencia contra músicos de regional mexicano, atrapados entre extorsiones, amenazas y entornos dominados por el crimen organizado.
Una fiesta que terminó en tragedia
Los hechos ocurrieron durante la madrugada del domingo en el salón de eventos El Roble, ubicado en la colonia Ciudad Jardín, en Tijuana, Baja California. La agrupación Grupo Reacción, originaria de Rosarito, había sido contratada para amenizar una fiesta de cumpleaños.
De acuerdo con reportes de la Fiscalía General del Estado de Baja California, el ambiente transcurría con normalidad. Había pocos asistentes, alrededor de 12 invitados, además de tres meseros y los músicos.
Todo cambió abruptamente.
Momentos antes el festejado había solicitado una extensión del contrsto oactado, por variss hurss más. Los músicos, cansados, se negaron a continuar
El presunto agresor, identificado como el propio festejado, un joven de aproximadamente 25 años, sacó un arma de fuego y comenzó a disparar al aire. Instantes después, dirigió los disparos contra los integrantes del grupo.
En el lugar se contabilizaron al menos 12 casquillos percutidos.
De acuerdo a la fiscalía, fueron dos armas las que dispararon. Una de ellas, la que terminó con la vuda del joven cantante, ya sido utilizada en otros siete asesinatos, reveló el fiscal Miguel Angel Gaxiola.
El ataque: segundos que lo cambiaron todo
Cuando elementos de la Policía Municipal llegaron al sitio tras el reporte de detonaciones, encontraron un escenario vacío. Tanto los invitados como el agresor habían huido.
Dentro del salón quedó el cuerpo sin vida de Arturo Rivera, conocido como “El Pollo”, vocalista y bajista de la agrupación desde 2017. También resultó herido Raúl, segunda voz del grupo, de 24 años, quien fue trasladado a un hospital y reportado fuera de peligro.
El inmueble no contaba con cámaras de videovigilancia, lo que complica la investigación.
La Fiscalía estatal abrió una carpeta para esclarecer los hechos y dar con el responsable, cuya identidad oficial aún no ha sido confirmada, aunque ya se cuenta con datos preliminares. Se han liberado dis ordenes de captura, de acuerdo con la Fiscalía estatal.
¿Quién era Arturo “El Pollo”?
Arturo Rivera no solo era miembro de Grupo Reacción, sino también una figura cercana a su comunidad. Desde 2017 lideraba la agrupación, tocaba el bajo quinto y mantenía una relación constante con su público a través de transmisiones en vivo.
Era conocido por su humildad y por apoyar a músicos emergentes en el género norteño. En redes sociales, la banda se describía como “un grupo de jóvenes con el sueño de que su música se escuche por todo México y Estados Unidos”.
Ese sueño terminó de forma violenta en un evento privado que, en teoría, debía ser seguro.
Un contrato por redes sociales
Uno de los elementos que más ha llamado la atención en la investigación es la forma en que el grupo fue contratado. Según testimonios, el contacto se realizó a través de redes sociales y el pago fue efectuado mediante transferencia electrónica.
El propio Arturo habría cerrado el acuerdo.
Este esquema, cada vez más común entre agrupaciones que tocan en eventos privados, también las expone a riesgos: no hay filtros de seguridad, ni certeza sobre quién contrata o en qué contexto se presentarán.
Disparos al aire: una práctica mortal
El ataque comenzó con disparos al aire, una práctica que suele asociarse erróneamente con celebraciones, pero que representa un alto riesgo.
Una bala disparada al aire puede regresar a tierra a velocidades de entre 150 y 200 km/h, suficiente para causar la muerte. Además, este acto constituye un delito en México, con penas de prisión que pueden ir de 2 a 5 años o más, dependiendo de la legislación local.
En este caso, lo que comenzó como una aparente “celebración” escaló rápidamente a un ataque directo.
Violencia contra músicos: una tendencia alarmante
El asesinato de Arturo Rivera no es un hecho aislado. Forma parte de una ola de violencia que ha golpeado a músicos de regional mexicano en distintas partes del país.
Entre los casos más recientes destacan:
Grupo Fugitivo (Reynosa, 2025): cinco integrantes fueron secuestrados y asesinados por el Cártel del Golfo.
Ernesto Barajas (Zapopan, 2025): vocalista de Enigma Norteño, asesinado a tiros.
Julio César Beltrán (Culiacán, 2026): acordeonista del grupo Arraigado, ejecutado mientras conducía.
AfroSan (Ciudad de México, 2026): cantante de narcocorridos asesinado en Tláhuac.
Eleuterio “Tello” Higuera Jr. (Baja California, 2025): secuestrado durante una presentación y hallado sin vida días después.
Las causas detrás de estos ataques suelen estar relacionadas con extorsiones, amenazas o presiones para colaborar con grupos criminales, así como con disputas entre cárteles.
Tijuana y el riesgo en eventos privados
El caso de Grupo Reacción revela otro ángulo de la violencia: los eventos privados.
A diferencia de conciertos masivos, estas presentaciones carecen de protocolos de seguridad, filtros de acceso o vigilancia. Los músicos llegan a espacios donde no controlan el entorno ni conocen a los asistentes.
Investigación en curso y exigencia de justicia
La Fiscalía de Baja California continúa con las investigaciones para ubicar y detener al responsable. Mientras tanto, la comunidad musical de Tijuana y Rosarito ha reaccionado con mensajes de indignación y apoyo a la familia de Arturo Rivera.
El asesinato de “El Pollo” no solo apagó una voz en el escenario. También evidenció que, en México, la música, incluso en celebraciones privadas, puede convertirse en un escenario de violencia inesperada.
