El investigador del Colegio de la Frontera Norte, José María Ramos, estimó que si Estados Unidos aplica una política integral en materia de control de armas, flujos financieros y narcotráfico, en dos años se tendrían resultados en el problema de la violencia e inseguridad en la frontera común.
En entrevista, precisó que México tendrá que redefinir la participación de los militares y los elementos de Marina en la lucha contra este flagelo.
“Desde mi perspectiva, creo que esta participación es y ha sido importante en los últimos años, pero no se debe sustentar como una política permanente porque desafortunadamente como hemos visto en algunos casos, no es su formación, no es su enfoque el tema de seguridad”.
El investigador indicó que México debe avanzar también hacia el fortalecimiento de las policías estatales, esto es, evitar que prive la corrupción en las corporaciones, con programas eficaces y mejores incentivos, entre otros.
Ramos García dijo que el hecho de que la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, haya reconocido la parte de responsabilidad de su país en el combate de este flagelo, tiene su raíz en el hecho de que su política antidrogas ha tenido serias limitaciones en los últimos años.
El experto en el tema de la relación México-Estados Unidos se mostró escéptico sobre si en realidad la política antidrogas norteamericana podrá atender este enfoque de manera integral, esto es, de cumplir con la parte que le corresponde, “porque no lo ha hecho en los últimos años”.
Ramos Aguirre indicó que el encuentro entre las delegaciones mexicana y estadunidense realizado la víspera en el marco de la Iniciativa Mérida, tuvo sin duda avances importantes, como el hecho de que la parte norteamericana haya mostrado más interés para avanzar en los esquemas de cooperación.“Creo que ese es uno de los principales elementos que se pueden plantear, aunque en los últimos años Estados Unidos no ha llevado a cabo una política integral del control de armas, flujos financieros y narcotráfico, que es donde reside el hecho de que en los últimos diez años no se haya reducido la actividad de los grupos delictivos”, dijo.
El académico consideró que si en realidad nuestros socios comerciales y vecinos desean revaluar su política y fortalecer la parte de prevención que tiene que ver con la reducción del alto consumo de droga, se podrían esperar importantes avances en la lucha contra la violencia y el crimen organizado.
“Si efectivamente se implementan estos programas y, sobre todo, se reformula la política de Estados Unidos con criterios de eficacia y eficiencia, así como una mayor solución, mi evaluación sería en dos años”, explicó.
