Una de las consecuencias más nociva del neoliberalismo capitalista, que se sustenta en la globalización de mercados y el consumo, es la expansión del crimen organizado y el narcotráfico.
Esta nueva realidad, exige que autoridades de gobierno, y el poder legislativo, revisen el régimen jurídico para posibilitar una nueva estrategia de Seguridad Nacional y combate al crimen organizado, la cual necesariamente tiene que estar sustentada en una serie de acciones de cooperación multinacional.
Esa es la tesis que plantea el Psicólogo Carlos Navarro Guzmán, un experto en adicciones, que actualmente se desempeña como coordinador del programa “Todos Somos Familia” del gobierno municipal de Playas de Rosarito, para quien, la legislación actual y las estrategias de combate al crimen organizado, en todos los países, que se sustentan únicamente en acciones de carácter interno, están desfasadas de la realidad, y con pocas probabilidades de éxito.
El Crimen Organizado, se ha globalizado, y ningún gobierno de carácter nacional, tiene por si mismo la capacidad de hacer frente a redes multinacionales que se extienden por todo el mundo, perfectamente organizadas, con sofisticado equipo de inteligencia y armamento, redes financieras de lavado de dinero, producción y distribución, y hasta estrategias de mercado.
Se habla mucho de la existencia de ciertos grupos y cárteles criminales que controlan ciertas “plazas”, pero estos no son, sino meras piezas de ensamble en la compleja cadena de producción y distribución de drogas a nivel internacional.
Siguiendo esta tesis, para que exista un “cartel” en Tijuana, tiene que haber quien desde Sudamérica, les proporcione la droga, y quien en Estados Unidos, los lleve a su destino final, organice y opere sus redes de distribución.
En el mapa delictivo, estos carteles, son en realidad corporaciones multinacionales: Unos desde determinado país, te producen las sustancias bases, otros, desde otra nación, te desarrollan tecnología para su producción, desde otro país, se operan las estrategias de inteligencia, seguridad y financiamiento, agrega el experto.
Agrega que en diversos foros de análisis diversos expertos están planteando, la necesidad de que los distintos países afectados por las operaciones de estos grupos criminales, revisen su legislación, y planteen una estrategia multinacional de combate al crimen organizado.
En el mediano plazo, esa es la única solución posible: Que los países adecuen su legislación, para permitir diversas acciones debidamente coordinadas para hacer frente a estos grupos criminales, desde la tarea de inteligencia e investigación para localizar y procesar a los distintos grupos que forman parte de estas redes a nivel internacional, hasta la adecuación de los tipificación penal a nivel local, la revisión de penalidades, y desde luego los aspectos de cooperación en capacitación y desarrollo de tecnología y equipamiento de los cuerpos de seguridad locales.
Propuestas como la legalización del consumo de ciertas drogas, que se han planteado en algunos países, incluído México, no son la solución para este problema, agrega Navarro Guzmán.
Esta nueva realidad, exige que autoridades de gobierno, y el poder legislativo, revisen el régimen jurídico para posibilitar una nueva estrategia de Seguridad Nacional y combate al crimen organizado, la cual necesariamente tiene que estar sustentada en una serie de acciones de cooperación multinacional.
Esa es la tesis que plantea el Psicólogo Carlos Navarro Guzmán, un experto en adicciones, que actualmente se desempeña como coordinador del programa “Todos Somos Familia” del gobierno municipal de Playas de Rosarito, para quien, la legislación actual y las estrategias de combate al crimen organizado, en todos los países, que se sustentan únicamente en acciones de carácter interno, están desfasadas de la realidad, y con pocas probabilidades de éxito.
El Crimen Organizado, se ha globalizado, y ningún gobierno de carácter nacional, tiene por si mismo la capacidad de hacer frente a redes multinacionales que se extienden por todo el mundo, perfectamente organizadas, con sofisticado equipo de inteligencia y armamento, redes financieras de lavado de dinero, producción y distribución, y hasta estrategias de mercado.
Se habla mucho de la existencia de ciertos grupos y cárteles criminales que controlan ciertas “plazas”, pero estos no son, sino meras piezas de ensamble en la compleja cadena de producción y distribución de drogas a nivel internacional.
Siguiendo esta tesis, para que exista un “cartel” en Tijuana, tiene que haber quien desde Sudamérica, les proporcione la droga, y quien en Estados Unidos, los lleve a su destino final, organice y opere sus redes de distribución.
En el mapa delictivo, estos carteles, son en realidad corporaciones multinacionales: Unos desde determinado país, te producen las sustancias bases, otros, desde otra nación, te desarrollan tecnología para su producción, desde otro país, se operan las estrategias de inteligencia, seguridad y financiamiento, agrega el experto.
Agrega que en diversos foros de análisis diversos expertos están planteando, la necesidad de que los distintos países afectados por las operaciones de estos grupos criminales, revisen su legislación, y planteen una estrategia multinacional de combate al crimen organizado.
En el mediano plazo, esa es la única solución posible: Que los países adecuen su legislación, para permitir diversas acciones debidamente coordinadas para hacer frente a estos grupos criminales, desde la tarea de inteligencia e investigación para localizar y procesar a los distintos grupos que forman parte de estas redes a nivel internacional, hasta la adecuación de los tipificación penal a nivel local, la revisión de penalidades, y desde luego los aspectos de cooperación en capacitación y desarrollo de tecnología y equipamiento de los cuerpos de seguridad locales.
Propuestas como la legalización del consumo de ciertas drogas, que se han planteado en algunos países, incluído México, no son la solución para este problema, agrega Navarro Guzmán.