Estrategias de intervención en crisis, es el título de un taller impartido en el municipio de Playas de Rosarito, por integrantes de la Asociación Civil, “Angeles Psicólogos”, con el propósito de asesorar a maestros y padres de familia, sobre el ¿Qué hacer? frente a los distintos hechos de violencia que sacuden la región Tijuana-Rosarito, que desembocó en una psicosis de miedo colectivo.
La población se ha sentido vulnerable; la primera reacción lógica es el instinto de conservación, de protección de los hijos y de la familia; refugiarse en sus casas y no salir a la calle.
Pero lo peor que nos puede ocurrir como sociedad es dejar que nos paralice el miedo.
Ello ocurre porque la población no tiene claro que es lo que está sucediendo, es la opinión de la Psicóloga Martha Leticia Cruz Ramírez, quien plantea la necesidad de que las autoridades gubernamentales ofrezcan una información clara y precisa acerca de los acontecimientos de violencia que ocurren en la entidad.
La falta de una información clara por parte de la autoridad gubernamental, hacia la población, es lo que provoca que sucedan una serie de rumores, que plantean una idea distorsionada de la realidad, en el sentido de que los ajustes de cuentas entre delincuentes, los enfrentamientos entre autoridades del gobierno federal, fundamentalmente el ejército, “son ataques contra la sociedad civil”.
“Es una guerra entre ellos y el gobierno, la sociedad civil, nada tiene que ver”, advierte la psicologa.
Plantea también una crisis de seguridad nacional, la cual identifica como una transición, un cambio en las estructuras de gobierno, y de los propios grupos criminales.
Es un hecho insólito, que por primera ocasión, estemos viendo a las autoridades gubernamentales, fundamentalmente del Ejército, combatir frontalmente las actividades de estos grupos criminales, y eso trae también como consecuencia diversas reacciones de las estructuras del crimen organizado, las delaciones, las confrontaciones internas, y desde luego las denuncias de quienes durante mucho tiempo desde el propio gobierno les ofrecieron protección.
Pero como todo proceso de cambio, esta crisis tiene un escenario de amenazas, que son los riesgos para la propia población, pero también de oportunidades. En la medida que se logre ganar la batalla por la limpieza de las corporaciones policíacas y el desmantelamiento de las estructuras criminales, tenemos la oportunidad de consolidar un régimen de garantías más sólido para la protección de los propios ciudadanos.
Eso es lo que hay que estarle informando a la población, y pedirle que tenga confianza en sus autoridades, pero sobre todo, insistir en una cosa: La población civil, nada tiene que ver con criminales.
Es una guerra entre ellos y el gobierno, insiste la psicóloga.
Advirtió que la sociedad no debe dejar que le paralice el miedo.
La recomendación principal, es mantener la calma, reflexionar acerca de lo que está pasando, revisar posibles soluciones y llevarlas a la práctica.
Frente a una situación de crisis de seguridad, como la que ocurre actualmente, lo primero que hay que identificar es que no hay una guerra contra la población civil. Hay confrontaciones entre criminales y el gobierno. Entonces hay que conservar la calma, y cuando se presenten de este tipo, buscar alejarse del escenario de conflicto, buscar refugio y no intervenir.
Hay que dejar que hagan su trabajo las autoridades, resaltó.
La población se ha sentido vulnerable; la primera reacción lógica es el instinto de conservación, de protección de los hijos y de la familia; refugiarse en sus casas y no salir a la calle.
Pero lo peor que nos puede ocurrir como sociedad es dejar que nos paralice el miedo.
Ello ocurre porque la población no tiene claro que es lo que está sucediendo, es la opinión de la Psicóloga Martha Leticia Cruz Ramírez, quien plantea la necesidad de que las autoridades gubernamentales ofrezcan una información clara y precisa acerca de los acontecimientos de violencia que ocurren en la entidad.
La falta de una información clara por parte de la autoridad gubernamental, hacia la población, es lo que provoca que sucedan una serie de rumores, que plantean una idea distorsionada de la realidad, en el sentido de que los ajustes de cuentas entre delincuentes, los enfrentamientos entre autoridades del gobierno federal, fundamentalmente el ejército, “son ataques contra la sociedad civil”.
“Es una guerra entre ellos y el gobierno, la sociedad civil, nada tiene que ver”, advierte la psicologa.
Plantea también una crisis de seguridad nacional, la cual identifica como una transición, un cambio en las estructuras de gobierno, y de los propios grupos criminales.
Es un hecho insólito, que por primera ocasión, estemos viendo a las autoridades gubernamentales, fundamentalmente del Ejército, combatir frontalmente las actividades de estos grupos criminales, y eso trae también como consecuencia diversas reacciones de las estructuras del crimen organizado, las delaciones, las confrontaciones internas, y desde luego las denuncias de quienes durante mucho tiempo desde el propio gobierno les ofrecieron protección.
Pero como todo proceso de cambio, esta crisis tiene un escenario de amenazas, que son los riesgos para la propia población, pero también de oportunidades. En la medida que se logre ganar la batalla por la limpieza de las corporaciones policíacas y el desmantelamiento de las estructuras criminales, tenemos la oportunidad de consolidar un régimen de garantías más sólido para la protección de los propios ciudadanos.
Eso es lo que hay que estarle informando a la población, y pedirle que tenga confianza en sus autoridades, pero sobre todo, insistir en una cosa: La población civil, nada tiene que ver con criminales.
Es una guerra entre ellos y el gobierno, insiste la psicóloga.
Advirtió que la sociedad no debe dejar que le paralice el miedo.
La recomendación principal, es mantener la calma, reflexionar acerca de lo que está pasando, revisar posibles soluciones y llevarlas a la práctica.
Frente a una situación de crisis de seguridad, como la que ocurre actualmente, lo primero que hay que identificar es que no hay una guerra contra la población civil. Hay confrontaciones entre criminales y el gobierno. Entonces hay que conservar la calma, y cuando se presenten de este tipo, buscar alejarse del escenario de conflicto, buscar refugio y no intervenir.
Hay que dejar que hagan su trabajo las autoridades, resaltó.